
Jugando empecé a quererte
en mis horas de niñez,
sabiendo que eras muñeco
humano te hice después.
Tantas veces te nombraba
que llegaba a sospechar
que eras tú quien respondía
a mis ansias de jugar.
Pero un día tú naciste
y al muñeco yo aparté,
yo te di todos mis mimos,
mis cariños y mi fe.
Y por más que pasa el tiempo
pequeño te vuelvo a ver,
sos mi excusa de los Reyes
y del viejo Papá Noel.
Sigo jugando como antes,
yo me siento tu mamá
y de aquí en adelante
no pretendo nada más.
Por eso me gusta verte
reír y hasta protestar
porque sos mi fantasía
que se tornó en realidad.
Esa fantasía lejana
que de niña tuve a mano
es la que cada mañana
recuerda que sos mi hermano.
1985
No hay comentarios:
Publicar un comentario